Una mirada de trasanteayer
Hay miradas que no dicen nada, que pasan desapercibidas, ojos que ven pero que no miran. Hay miradas que hablan, que lo dicen todo, miradas fulminantes, insinuantes, miradas reveladoras, indiscretas, ojos que miran de reojo, que repasan todo con una sola mirada. Miradas constructivas, sencillas, rebuscadas, miradas ansiosas, pasionales, prudentes, imprudentes, miradas apagadas y miradas brillantes.
Los ojos, reza un refrán popular, son el espejo del alma, y es verdad, pues a través de ellos expresamos lo que no decimos con palabras. Además, son como una calle de doble vía, ya que con ellos vemos y a la vez somos vistos. Los ojos poseen complejas sensaciones y sentimientos, con palabras podemos disfrazar nuestro estado de ánimo, pero nuestros ojos se encargarán de expresar la verdad que sentimos.
Esta mirada no es una mirada de ayer, ni de anteayer, es una mirada de trasanteayer, una mirada de una jovencita de 19 años, de ojos oscuros, muy oscuros, una mirada profunda, una mirada que refleja pasión y también miedo.
Texto propio: Julio 2011