La mujer poliedro




Del poemario Ángulos de Chelo de la Torre,  uno de los poemas de la serie "mujeres" que más me gusta, titulado:


"La mujer poliedro"

La mujer-poliedro se mece en la rama del árbol,
abre la puerta, extiende libre sus caras,
deja que la empape la lluvia
y que en sus vértices aniden los pájaros.

La mujer-poliedro nunca está triste,
compra el pan,
lleva a los niños al parque,
pasea al lado de los perros
mientras los dueños apoyan en sus aristas los bastones,
hablan lenguas que ella no entiende
y beben cerveza en el bar de la esquina.

La mujer-poliedro no habla, solo observa
y busca en el índice de su viejo libro
el ángulo en el que debe quedarse a vivir.


Autora: Chelo de la Torre



La última cena





Javier Ximens  escribió este microrrelato para la primera jornada de la convocatoria “La primavera de microrrelatos indignados 2013”.
El micro transmite tristeza, angustia y desesperación. Es un micro impactante que nos revuelve las tripas y nos deja con un sabor amargo pegado a nuestra conciencia.

El microrrelato lleva por título:



La última cena


Lee la etiqueta del producto matarratas en la sección de droguería. Lo deposita en el carro. Limpia con la bocamanga las boceras de la niña sentada dentro. Deja en la papelera el envoltorio vacío de un donut. Coge dos puñados de arroz de un paquete roto. Se lo guarda en el bolsillo. En la carnicería toma una bandeja. La cajera le dice que es para perros. Ella contesta que es para su cachorro. Paga con el solitario billete de cinco euros varias veces plegado. 
La niña pregunta: «¿Mamá, esta noche cenamos?». 
La madre asiente. «¡Bien, chicha! », grita la cría.



Suelta




Un  microrrelato de Miguelángel Flores ganador en el 1er. concurso de Microrrelatos 8 de Marzo en Montcada i Reixac, Barcelona en el 2015



Suelta

Jamás tuvo costumbre de ceñirse la cintura. Como no la tuvo nunca para sujetarse el pelo en una cola, ni usar sandalias de atarse. Ya de niña era incapaz de mantenerse en fila formando para entrar a clase, o de aunar en su mano las varas de retama que recogía en el camino. Tampoco aprendió a colorear dibujos sin salirse de los bordes. Y dejaba escapar adrede los globos, solo para mirarlos subir, decía. La madre, a la que nada le extrañó, no ha contado a nadie, para que no la tomen por loca, que al parirla, asombrada notó con extrema claridad, en vez de a la niña que venía, cómo con el último empujón, de entre sus muslos una bandada de aves alzaba el vuelo.







Microrrelatos del escritor Manu Espada.






El pasado 23 de mayo tuvo lugar en la Biblioteca Esteve Paluzie de Barberá del Vallés, Barcelona, la presentación del libro "Personajes secundarios" del escritor y guionista Manu Espada publicado por la editorial Menoscuarto Ediciones.

La presentación estuvo al cargo del tambien escritor y microrrelatista Agustín Martínez Valderrama.

En dicha presentación tuve el honor de leer uno de los microrrelatos titulado "El protagonista" Lectura que podéis oír con tan solo clicar sobre el play de la caja de audio.


El Protagonista

      —Por favor, recapitulemos las premisas de la investigación para llegar a una conclusión viable.
      —Todo comenzó cuando Sancho se esfumó, como por arte de magia, de la faz de la tierra. En un principio desconfiamos de la locura de su amo, pero las sospechas que recayeron sobre el hidalgo  se disiparon pronto. A las dos semanas borraron al capitán Haddock. No quedó ni rastro de ese borracho en ninguna viñeta. Nosotros entramos en acción cuando Rick nos pidió que investigásemos la desaparición de Sam, el pianista negro, de todos los fotogramas de la película. Desde entonces, barajamos varias hipótesis que nos han llevado a una conclusión: un psicópata está asesinando a los personajes secundarios. Nuestra conjetura quedó confirmada cuando recortaron de las hojas a los Dalton, dejando un maligno vacío que superaba a los propios personajes. Tacharon los diálogos de todas las hijas de Bernarda Alba y taparon con típex las palabras del alférez Yago. De todo ello, si me permite, y siempre desde el punto de vista freudiano, he elaborado una teoría propia: el homicida tan solo puede ser un personaje egocéntrico que, movido por los celos profesionales hacia un secundario cercano a él que le hace sombra en lo laboral, ha decidido librarse de todos los de su especie. Es decir, el psicópata es un personaje protagonista que desea brillar en solitario y quiere librarse de la candela refulgente que le acompaña. ¿Estoy en lo cierto?
      —Elemental.